LA PRÁCTICA DE LA PLENA ATENCIÓN
"La meditación de la atención plena consiste en sentarse con la espalda derecha, atender a la respiración y dejar que los pensamientos vengan y vayan sin intentar controlarlos ni dirigirlos hacia ninguna parte. En el momento en que dejamos de controlarlos y nos permitimos estar presentes, puede hacerse más evidente la contradicción existente entre nuestros pensamientos y nuestros sentimientos. Si observamos nuestros pensamientos, que representan precisamente aquello que nos está dirigiendo, nos daremos cuenta de aquellas áreas de nuestra vida en las que estamos más asustados, fijados o identificados. La meditación nos ofrece la oportunidad de permitir que toda esa confusión emerja y se haga presente, a diferencia de la psiocterapia que pretende simplemente salir de la confusión". John Welwood
El hecho de volver a llevar, con suavidad, nuestra atención a la respiración, impide que nos perdamos en el caos de pensamientos y sentimientos y permite que la confusión emerja sin identificarnos con ella para, al fin, poder llegar a su raíz. Aprendemos a "mantenernos en nuestro lugar" sin ser arrastrados o arrebatados por el caballo salvaje de la mente, y a permanecer alerta y seguir su galope ya donde vaya. De ese modo, la mente comienza a enlentecer su marcha (¡el caballo se cansa!) y vislumbramos otro modo de estar. En lugar de ser dirigidos y arrastrados por nuestros pensamientos empezamos a profundizar y ampliar nuestra conciencia, lo cual es muy reparador.
La meditación nos lleva de manera directa a la raíz de la confusión, nos permite ver cómo somos dirigidos por el miedo que aparece a consecuencia de nuestra inseguridad sobre nuestra identidad en medio de la corrientes, siempre cambiante, de la vida. La meditación nos ofrece la oportunidad de experimentar directamente nuestros intentos por fabricar y mantener una identidad fija como defensa contra la inseguridad que rodea nuestra vida. La palabra tibetana que designa la identidad del ego , dagdzin, significa "posesión de uno mismo". A partir de las distintas historias que nos contamos a nosotros mismos sobre cómo somos, lo que nos gusta y nos desagrada y los guiones inconscientes que representamos de continuo una y otra vez, suponemos que somos "alguien" predecible y creamos una identidad aparentemente sólida. Desde el punto de vista budista este intento de mantener una identidad sólida es la raíz de ciertas tendencias universales generadoras de sufrimiento, las cinco kleshas: el odio, la avaricia, la envidia, el orgullo y la ignorancia. La psicoterapia, aunque trabaja con las manifestaciones específicas de estos kleshas en la vida de una persona, no nos permite acceder a su origen, el persistente hábito de intentar mantener o apuntalar el "yo". De este modo, si bien la terapia puede ayudarnos a abandonar los objetos específicos del odio, la avaricia, la envidia, etcétera, la meditación puede enseñarnos a soltar completamente toda "fijación sobre el yo", lo cual es esencial para poder afrontar las preguntas fundamentales de la vida humana: el cambio, la impermanencia, el envejecimiento, la adversidad, el amor y la muerte."
Escrito por John Welwood, en "Psicoterapia y salud en Oriente/Occidente". Ed. Kairós










Comentarios
1.Estar atentos al flujo de la conciencia para conectarnos a la ùnica realidad posible: el presente.
2.Estar atentos al flujo de la conciencia para tratar de identificar lo que realmente necesitamos como organismo o personalidad, le llamamos formaciòn "figura -fondo" y creo que eso toma tiempo, lo que no descarta que hayan personas que ràpidamente puedan tener esa "iluminaciòn".
Tù ves pocas diferencias entre el Mindfulness y la Gestalt (y otras teorìas), yo no veo ninguna, al menos ninguna importante, saludos y un fuerte abrazo desde Perù
Por otra parte, creo que tambièn la Gestalt, logra la recuperaciòn del individuo haciendo màs elàstico su self al centrarse màs en el experimentar que en el pensar, un saludo
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