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"¿Qué es la inteligencia espiritual?" por Frances Vaughan

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Esta búsqueda en la inteligencia espiritual sugiere que es uno de varios tipos de inteligencia que se pueden desarrollar en forma relativamente independiente.
La inteligencia espiritual demanda múltiples formas de conocimiento, y la integración de la vida interna de la mente y el espíritu, con la vida externa del trabajo en el mundo.
Puede ser cultivada mediante el cuestionamiento, la búsqueda y la práctica. Las experiencias espirituales pueden también contribuir a su desarrollo, dependiendo del contexto y los medios de integración. La madurez espiritual se expresa a través de la sabiduría y la actitud compasiva en el mundo. La inteligencia espiritual es necesaria para discernir al realizar decisiones espirituales que contribuyan al bienestar psicológico y al desarrollo humano general saludable. La espiritualidad existe en el corazón y mente de hombres y mujeres en todas partes, dentro de tradiciones religiosas e independientemente de ellas. Si, siguiendo al teólogo Paul Tillich, definimos espiritualidad como la preocupación de mayor importancia, entonces todos somos espirituales porque todos tenemos una preocupación más importante. De todos modos, el término preocupación de mayor importancia puede ser interpretado de muchas formas diferentes. Algunas personas no se consideran a si mismos, o a sus preocupaciones como espirituales. La espiritualidad, como la emoción, tiene varios grados de profundidad y expresión. Puede ser consciente o inconsciente, desarrollada o no desarrollada, saludable o patológica, naif o sofisticada, beneficial o peligrosamente distorsionada.
Algunas definiciones corrientes de espiritualidad se pueden resumir de la siguiente forma:
(a) la espiritualidad involucra los niveles más elevados de las líneas evolutivas, por ejemplo, cognitiva, moral emocional e interpersonal; (b) la espiritualidad es en sí misma una línea de desarrollo independiente; (c) la espiritualidad es una actitud (así como la apertura al amor) en cualquier etapa: y (d) la espiritualidad involucra experiencias cumbres y no etapas. Una perspectiva integral presumiblemente incluiría todas estas visiones diferentes, junto con otras también (Wilber, 2000).
La espiritualidad puede también describirse en términos de pertenencia o conexión al plano trascendental de la existencia. Algunas personas la definen en términos de relación con Dios, con otros seres humanos o con la tierra. Otros la definen en términos de devoción y compromiso hacia una fe en particular o forma de práctica. Para entender cómo la espiritualidad puede contribuir a la mejor vida, definida en términos humanísticos como vivir auténticamente hasta las posibilidades completas de ser humano (Anastoos, 1998), parecería necesario diferenciar la salud espiritual de creencias y prácticas que puede ser en detrimento del bienestar. Esto lleva al desafío de definir y cultivar la inteligencia espiritual.
¿Qué es la inteligencia espiritual?
Debido a que hay muy poco consenso respecto de la definición de espiritualidad, la discusión de la inteligencia espiritual tiene que ser exploratoria y no definitiva. Preguntando qué es lo que inteligencia espiritual quiere decir, espero estimular las discusiones en este tema que pienso que merece una investigación más profunda.
Inteligencias múltiples
La inteligencia está definida a veces como la habilidad de manejar la complejidad cognitiva. En el uso corriente, la distinción entre inteligencia y razón ha sido prácticamente perdida. Por ejemplo, como está definido en el diccionario Webster (Mish, 1993), la inteligencia incluye la habilidad para comprender, aplicar el conocimiento, usar la razón hábilmente, y manipular nuestro entorno. La visión de que la inteligencia implica varias habilidades diferentes está sostenida por las nuevas corrientes en neurología y psicología cognitiva.
Entre los investigadores que han identificado varios tipos de inteligencia, el trabajo pionero sobre las inteligencias múltiples de Howard Gardner (1993) en la universidad de Harvard, ha ayudado a mucha gente a comprender que la inteligencia tiene varias facetas. Su trabajo es actualmente aplicado en muchas escuelas a lo largo de los Estados Unidos. La investigación de Gardner indica que diferentes tipos de inteligencia se desarrollan de una forma relativamente independiente entre sí, y que un alto El camino espiritual es una metáfora para el desarrollo de las cualidades espirituales, incluyendo la inteligencia espiritual. Recorrido con compromiso e integridad, un camino puede llevar desde la esclavitud del inconsciente a la libertad espiritual, del miedo y la defensión al amor y la compasión, de la ignorancia y la confusión a la sabiduría y la comprensión (Vaughan, 1995). El objetivo del camino puede ser descripto por términos como iluminación, despertar, paz interior, auto-realización.
Sea cual sea el objetivo, el proceso involucra una transformación de la consciencia. La mayor parte de las tradiciones dicen que el progreso en el camino depende de la práctica espiritual. La práctica puede volver más profunda la capacidad para el amor y la compasión, sabiduría y trascendencia, y ayudar a la gente a cultivar otras cualidades a las que pueden aspirar. La inteligencia espiritual nos permite reconocer el valor de estas cualidades en otros así como en uno mismo.
Un camino espiritual puede enfatizar la ascensión a estados más elevados de consciencia y auto-trascendencia, o descender en comunión con la naturaleza y la consciencia del cuerpo (Wilber, 1995). El yoga integral de Sri Aurobindo (1976), el sabio hindú del siglo XX, considera la obtención de libertad trascendental como una meta necesaria pero insuficiente en la práctica. Sus filosofías mantienen que el ascenso hacia lo divino es solo el primer paso. El objetivo posterior es el descenso de la nueva consciencia para la transformación del mundo.
Todas las tradiciones de sabiduría ofrecen historias y metáforas de transformación que relatan estadíos en el camino, como el viaje el alma en el Cristianismo, los estados del ser en el Sufismo, o las 10 imágenes de los toros en el Budismo Zen. La primer etapa en el camino está usualmente centrada en uno mismo. Uno puede buscar un alivio para el dolor y el sufrimiento o rezar por ayuda en tiempos de terror o desesperación. Un veterano de guerra, por ejemplo, confesó que no sentía vergüenza acerca de rezar al estar enfrentado con una muerte inminente. Incluso algunos ateístas algunas veces se dirigen a Dios cuando están bajo el fuego.
En los niveles convencionales, la vida espiritual está usualmente asociada a un grupo. Ir a la iglesia o a la sinagoga y la observancia de feriados religiosos y rituales como bautismos, casamientos, y funerales son un centro importante de la vida religiosa. En este estadio, la preocupación es extendida hacia el bienestar del grupo, ya sea de la familia inmediata, la comunidad, o una identificación étnica o religiosa.
A niveles más allá de los convencionales, traspasando la observancia convencional de las costumbres sociales, el desarrollo del camino espiritual requiere auto-conocimiento y familiaridad con diferentes formas de conocer la realidad. Aunque la intuición básica del espíritu puede discernirse en cualquier estadio, esta intuición es más fácilmente integrada con la racionalidad cuando una persona crece hacia la madurez espiritual (Wither, 1997).
Los estadios más avanzados de desarrollo dependen de la capacidad de coordinar diferentes perspectivas y extender la preocupación compasiva hacia todos los seres. Cuando la relación entre los modelos de consciencia subjetivos, objetivos e intersubjetivos pasa a un plano central, las interpretaciones introspectivas de la experiencia pueden contribuir a profundizar la experiencia.
Aunque el desarrollo de la inteligencia espiritual no depende de un camino o práctica en particular, si depende de que la consciencia en expansión incluya un circulo creciente de identificación empática, sensbilidad a realidades sutiles, y familiaridad con varios mapas simbólicos de la consciencia. En nuestra cultura de hoy en día, un número creciente de personas están basando su espiritualidad en una variedad de prácticas derivadas de más de una tradición (Wuthnow, 1998). La práctica puede incluir rituales complejos, o simplemente escuchar la constante, pequeña voz que nos ayuda a alinearnos con lo trascendente, ya sea concebida como el wu wei del Taoismo, o el esfuerzo sin esfuerzo del Budismo, o el seguir la voluntad de Dios. Seguir la voluntad de Dios no significa resignación o el “fluir con el entorno” pasivamente. Significa cultivar el discernimiento, escuchar el corazón, y seguir la guía interna (Johnson, 1998). Un camino espiritual que lleva al amor, sabiduría y completitud es uno que conscierne el bienestar de todo, la persona completa, la familia humana completa, el planeta completo y la red completa de la vida.
Fe y experiencia espiritual.
Las imágenes simbólicas y los arquetipos pueden contener diversos niveles de sentido en las ceremonias religiosas y los rituales, y los mitos e historias proveen un contexto de sentido para eventos y transiciones en la vida. Por ejemplo, las historias antiguas y metáforas de transformación como la muerte y el renacer, despertar del sueño, o recobrar un tesoro enterrado significan todas posibilidades de desarrollo (Metzner, 1998).
Reconociendo estados de desarrollo de la fe, como describe James Fowler (1995) en su clásico trabajo “Stages of Faith” parece particularmente relevante a la investigación de la inteligencia espiritual. Fowler dice que la fe nos da coherencia y dirección en nuestras vidas y nos permite enfrentar las inevitables dificultades de nuestra condición existencial. Él señaló que factores como la maduración biológica, emocional y cognitiva, y las influencias culturales tienen que ser tomadas en cuenta para entender el desarrollo de la fe.
Los seis estadios de la fe de Fowler atraviesan el espectro del desarrollo desde la niñez hasta la madurez: (a) en la infancia, la fe está basada en la fantasía e imaginación; (b) en el estadio mítico literal, las historias se interpretan literalmente; (c) en el estadio convencional, las creencias tienden a ser convencionales y no examinadas; (d) el estadio reflexivo individual es caracterizado por desmitologizar al individuo y la toma de responsabilidad individual por sus valores y creencias; (e) el estado conjuntivo, que usualmente emerge cerca de la mitad de la vida, involucra el reconocimiento del inconsciente y un entendimiento más paradójico de la verdad; y finalmente (f) la fe universal incluye a todos los seres y está libre de anclajes ideológicos.
Aunque el desarrollo no progrese necesariamente en forma prolija y lineal de un estado a otro, la madurez espiritual implica negociar adecuadamente todos estos estadios de la fe. Las experiencias espirituales pueden ser interpretadas de una forma muy diferente por personas que se encuentran en diferentes estadios de la fe.
Sagrados, el arte y la música intentan evocar la consciencia del espíritu, pero ninguna forma de expresión puede hacer más que resaltar el camino hacia una experiencia directa de trascendencia. Más aún, aunque las experiencias profundas pueden ser subjetivamente significantes, estas no necesariamente llevan a una vida religiosa o espiritual (Smith, 1993). Por otro lado, dado un contexto apropiado para la integración, una experiencia trascendental puede tener un poderoso efecto transformativo. Como observa Scott Richards (1999) en su carta a la Sociedad Americana de Psicología (American Psychological Association), las experiencias espirituales trascendentes generalmente afectan positivamente el bienestar y el funcionamiento psicológicos. Cambiando a la gente “desde adentro hacia afuera”, tales experiencias pueden reorientar sus valores y alterar significativamente su visión del mundo.
Las experiencias espirituales profundas pueden ciertamente cambiar una vida. El hecho de que sean benéficas o no puede depender, en gran parte del contexto en el cual suceden y de cuán bien pueden ser integradas en la vida cotidiana. El discernimiento y la interpretación internalizada por un sabio mentor o consejero puede ayudar al proceso. En mi propia experiencia de trabajo con gente luchando para integrar las experiencias espirituales con la vida cotidiana, la creación de un entorno congnitivo, apoyando el desarrollo de la inteligencia espiritual, ha sido útil. En adición a un apropiado y comprensivo sistema de creencias y cosmovisión, una comunidad que brinde soporte, y una práctica constante puede también contribuir a la integración saludable.
INSPIRACIÓN Y PRÁCTICA
La experiencia espiritual, como la inspiración (Hart, 1998), es comúnmente asociada con sentimientos de claridad, conexión, apertura y energía. En el arte, u otro trabajo creativo, la búsqueda de la inspiración puede ser un emprendimiento espiritual. Estar inspirado es estar en el espíritu; estar sin espíritu es sentirse separado y desmotivado. Cuando uno es inspirado por una obra de arte, un maestro espiritual, o un nuevo descubrimiento interior, uno se siente refrescado, revitalizado y renovado.
El crecimiento espiritual generalmente comienza con la inspiración. En las enseñanzas Sufi, por ejemplo, es el ser inspirado el que primero prueba el goce de la experiencia espiritual, y comienza a recibir genuino placer en el rezo, la meditación y otras actividades espirituales (Fadiman & Frager, 1997). Una prueba a la inspiración creativa puede muchas veces motivar la práctica espiritual. La práctica se torna luego más atractiva y convincente que las distracciones mundanas.
Las prácticas espirituales pueden ser definidas a gran escala como actividades intencionales que conciernen la relación con lo sagrado. Usualmente incluyen actividades como el rezo, la meditación, la contemplación y el servicio (Wuthnow, 1998). El objetivo puede ser descripto en términos religiosos como un proceso de purificación o, en términos psicológicos, como un movimiento ascendente en la escala de necesidades de Maslow (Walsh, 1999).
El cultivo de la inteligencia espiritual parece llamar a un compromiso con alguna forma de práctica espiritual. Roger Walsh (1999) describe siete prácticas comunes a las religiones del mundo que fomentan la apertura del corazón y la mente, y ayudan a la gente a cultivar algunas de esas cualidades. Él discutió la motivación para el crecimiento espiritual y el deseo universal de felicidad, transformación emocional para sanar viejas heridas y cultivar el amor y la gratitud, la vida ética para la paz mental, el entrenamiento de la atención para la concentración, el despertar de la visión espiritual, y la sabiduría y el servicio.
La práctica integral refiere a disciplinas derivadas de muchas tradiciones que integran el cuerpo, las emociones, la mente y el espíritu (Murphy & Leonard, 1995). Estas prácticas expanden la apreciación de cosmos y la relación íntima entre la mente, la materia, el cuerpo, el alma y el espíritu. Mediante la mejora de la atención, y el cultivo de la sensibilidad a los aspectos internos de la experiencia, las prácticas como el yoga, la meditación, la psicoterapia, las empresas visionarias, el registro en un diario, la música y el movimiento contribuyen al desarrollo de la inteligencia espiritual. Algunas prácticas se centran en la exploración de sutiles espacios de la consciencia, como en el “discernimiento de los espíritus” cristiano. Otras apuntan a la claridad que trasciende la forma, y otras buscan la trascendencia de la forma y la falta de esta, en una percepción no dual de la realidad como un todo.
Las prácticas contemplativas van de una simple reflexión a una atención meditativa profunda que trasciende el pensamiento por completo. Hoy en día, mucha gente está haciendo un esfuerzo para entretejer las profundas experiencias del silencio y la armonía, obtenidas en la contemplación, en el tejido de la vida cotidiana.
La inteligencia espiritual facilita la integración de introspecciónes e iluminaciones subjetivas con formas de ser y actuar en el mundo.
LA INTELIGENCIA ESPIRITUAL Y LA SALUD PSICOLÓGICA
La inteligencia espiritual puede ser asociada generalmente con la salud psicológica, aunque algunas formas de espiritualidad pueden ser disfuncionales o patogénicas (Deikman, 1990). Cuando las creencias espirituales producen negación y proyección y contribuyen a crear miedo y conflicto, pueden ser destructivas y seriamente problemáticas. Por ejemplo, cuando el líder de un culto ejerce control sobre la gente a través de la manipulación del miedo y la culpa, la comunidad puede exhibir las características de una familia disfuncional. Puede tomarle varios años a algunas personas recuperarse de haber hecho un compromiso espiritual sin discernimiento.
La religión convencional usualmente provee a una persona con un sentido de seguridad y pertenencia, sirviendo de soporte social a sus miembros. Entre aquellos que fueron desilusionados por la religión convencional, la espiritualidad está más probablemente dirigida hacia el interior. Una persona puede seguir perteneciendo a un grupo, pero con el desarrollo de la inteligencia espiritual el círculo de identificación empática se expande a toda la gente y toma en cuenta el bienestar de la mayoría. Cuando reconocemos nuestra interconexión e interdependencia, se vuelve posible ver el mundo desde múltiples perspectivas.
Desarrollar la inteligencia espiritual incluye y trasciende al crecimiento personal, extendiéndose hacia los confines del desarrollo psicológico saludable. Comienza con el cultivo de la autenticidad y la consciencia de uno mismo, y se desarrolla con la práctica hacia una preocupación por todos los seres. Algunas características personales que pueden ser relacionadas a la inteligencia espiritual son las virtudes tradicionales de veracidad, humildad y caridad, que también pueden ser descriptas como autenticidad, respeto por las diferencias y disposición a ofrecer servicio a otros. Una inteligencia espiritual bien desarrollada puede también ser asociada con la ausencia de defensividad y hostilidad, así como una inclinación hacia la amabilidad y generosidad. Por supuesto, estas características también se pueden encontrar en personas psicológicamente sanas que no se consideran a sí mismos particularmente espirituales. En otras palabras, estas pueden considerarse condiciones necesarias pero insuficientes para la inteligencia espiritual.
BÚSQUEDA ESPIRITUAL
A continuación hay algunos ejemplos de cómo se puede discernir la inteligencia espiritual en conexión con diferentes áreas de búsqueda.
Búsqueda científica
La investigación en espiritualidad se está desarrollando actualmente en una variedad de campos incluyendo medicina, psicología y tanatología. Aplicar la inteligencia espiritual a todas las áreas de búsqueda significa reexaminar creencias y asunciones acerca de la realidad, y profundizar nuestra búsqueda para incluir perspectiva tanto subjetivas como objetivas. Así como la información es necesaria pero no suficiente para el conocimiento científico, el conocimiento es necesario pero no suficiente para la sabiduría.
Decisiones espirituales
El amplio espectro de enseñanzas espirituales que está hoy en día disponible en cualquier librería confronta con muchas alternativas a cualquiera que busca guía espiritual. Cuando el mercado está inundado de información de calidad variable, cada persona debe discernir entre la información relevante y valiosa de aquella que es seductivamente atrapante (Anthony et aI., 1987). La inteligencia espiritual le permitiría a una persona reconocer qué realmente importa (Schwartz, 1995).
Relaciones
Aparte de profundizar las relaciones afectivas primarias, la inteligencia espiritual contribuye a sanar relaciones en familias y entre amigos y colegas, y ayuda a la gente a apreciar sus maestros y mentores. Mediante la integración del corazón y la mente, la inteligencia espiritual puede ayudar a la gente a reconocer el poder de la compasión y mejorar su capacidad de dar y recibir amor. En las relaciones íntimas, la inteligencia espiritual nos ayuda a aprender de nuestros errores y a tomar decisiones sabias.
Educación y familia
Las experiencias de espiritualidad en la infancia temprana pueden tener un efecto duradero (Hoffman, 1992). Un niño aprende los elementos básicos de la inteligencia espiritual mientras explora el mundo interno de la imaginación. Por ejemplo, la comprensión del significado de símbolos puede ayudar tanto a adultos como a niños a apreciar metáforas e historias.
Soledad
El descubrimiento del valor de períodos de silencio y soledad parece esencial al trabajo de búsqueda espiritual. Períodos de soledad, ya sea en la naturaleza o en retiro, pueden usualmente ayudar a una persona a entrar en términos con las realidades existenciales de soledad, libertad y muerte.
Variedades de experiencia espiritual
Cualquier discusión acerca de la inteligencia espiritual estaría incompleta sin reconocer el amplio rango de experiencias espirituales. Aquellas experiencias pueden significar introspecciones significantes, aunque las interpretaciones se ven inevitablemente formadas por las creencias, y una integración satisfactoria dependa tanto de factores cognitivos como emocionales.
Auto-concepto
La investigación de las creencias personales acerca de quién y qué pensamos que somos es una parte importante de la búsqueda espiritual. Las enseñanzas del sabio Hindú Ramana Maharshi se centran en una sola cuestión, “¿Quién soy?”. La meditación sostenida sobre esta pregunta tiene como objetivo brindar a la juventud un estado de auto-realización y una paz y felicidad permanentes. Muchas enseñanzas espirituales alientan a una persona a des-identificarse con el ego, reconociendo que las demandas auto-centradas del ego nunca satisfacen al alma. Uno puede también des-identificarse de los pensamientos, sentimientos y sensaciones y simplemente atestiguar cualquier cosa que aparezca en la percepción. Las enseñanzas budistas señalan que cualquier auto-concepto puede ser desconstruído.
LA CAMINO ESPIRITUAL
Una persona en un camino espiritual puede identificarse con ser un alma en una búsqueda de sentido más que con un ego en búsqueda del poder personal. El alma es usualmente identificada como la más profunda y esencial parte de uno mismo (Vaughan, 1995). El camino puede centrarse en la búsqueda de la verdad o la iluminación, o en la realización de nuestra naturaleza pura. Algunas personas eligen hacer un compromiso de devoción hacia un maestro o un camino en particular que promete llegar al objetivo, pero otros prefieren seguir un camino más solitario de individualización.
En una época, el camino espiritual requería presumiblemente la renunciación a las preocupaciones seculares. Hoy en día, es más comúnmente tomado como un esfuerzo por balancear e integrar las fuerzas psíquicas que existen adentro nuestro (Moody, 1997). Aunque el camino es una parte integral de la profundización de la percepción y el cultivo de la inteligencia espiritual, uno puede perderse fácilmente en la búsqueda, siempre queriendo encontrar el próximo maestro o método que prometa la liberación. Hay un momento para buscar, un momento para practicar y uno para dejarse ir y dejarse ser, simplemente profundizando el silencio. Algunas veces una forma de práctica puede ser más tentadora que otra. La inteligencia espiritual puede ayudar a una persona a discernir cuál es el más apropiado en un momento dado.
Cuando la búsqueda está completa en un sentido de iluminación que brinda introspección hacia el sentido de la vida y surge un estado de contento, el cambio puede ser temporario o puede tener un duradero y transformativo efecto (Moody, 1997). El contento no debe ser confundido con la complacencia o el abandono. Un alma que resiste en el contento puede ver cualquier cosa en la vida como una oportunidad para aprendr.
En el sufismo, el ser contento acepta tanto la alegría como el sufrimiento sin quejas (Fadiman & Frager, 1997). El ser contento es atraído hacia la práctica de contemplación. En palabras de la mística cristiana Santa Teresa de Ávila, “Ustedes pueden pensar ... que el alma (en el estado de Unión) debe estar tan absorbida que no se puede ocupar de nada. Ustedes se decepcionan a sí mismos. Ella se dirige con mayor facilidad y ardor que antes a todo lo que pertenezca al servicio a Dios, y cuando aquellas ocupaciones la dejen libre nuevamente, ella continúa en el disfrute de ese compañerismo.” (citado en Fontana, 1999, p. 5).
Cuando el alma está descansando en la paz que pasa a la comprensión, todo es percibido como gracia y el corazón rebalsa de gratitud y reverencia hacia la vida. La mente que es intencionalmente entrenada en la práctica espiritual está fuertemente conectada al corazón y abierta al mundo.
Según el Budismo Tibetano, cuando la mente está calma, el sentido de libertad y bienestar que aparece no depende de las circunstancias externas. Cuando la sabiduría de la mente ha sido descubierta en la persona espiritualmente despierta, la compasión sin fronteras hacia todos los seres surge espontáneamente (Wallace, 1999).
Pueden encontrarse prácticas que nutren la inteligencia espiritual todas las tradiciones de sabiduría y en todas las andanzas de la vida. Algunos individuos cuyas vidas han inspirado a otros a emprender la búsqueda son famosos, como el Dalai Lama, la Madre Teresa, o Thomas Merton. Muchos otros son discretos y prefieren permanecer en el anonimato. Tres de mis maestros, un Cristiano, un Budista, y un chamán, brillaban de publicidad y reconocimiento público. Ellos han tocado muchas vidas, simplemente demostrando inteligencia espiritual por ser quienes son. La inteligencia espiritual nos ayuda a apreciar el valor de los diferentes maestros en diferentes estadios del camino.
INTEGRAR LA INTELIGENCIA ESPIRITUAL
Una variedad de visiones integrales parece estar emergiendo de la desintegración caótica del postmodernismo. Estas visiones integrales —como la de Ken Wilber (1998) trabajan en la integración de la ciencia y la religión; las teorías humanísticas y transpersonales integrando los aspectos físicos, emocionales, mentales y espirituales del bienestar; prácticas integrales ínter-culturales; y el trabajo común de integrar la vida interna de la mente y el espíritu con la acción en el mundo —todas apuntan a una nueva apreciación de la integración como la clave de la sanación y la completitud.
Una visión integral de la inteligencia espiritual subsume las inteligencias múltiples y mira hacia la inteligencia espiritual en el contexto de la vida entera de una persona. No es suficiente para una persona reclamar sabiduría espiritual si esta no es expresada en el mundo a través de la sabiduría, la compasión y la acción.
Integrar la inteligencia espiritual significa vivir en acuerdo con nuestras creencias centrales. Esta integración refuerza el sentido de propósito, a diferencia de la fragmentación que lleva a la alienación y la desesperación.
He visto a mucha gente despertar a un sentido de gratitud y propósito significante cuando realizan el trabajo interno realizado para desarrollar la inteligencia espiritual.
Muchas preguntas continúan por ser exploradas. ¿Qué podemos esperar del desarrollo de la inteligencia espiritual? ¿Cuáles son los costos y beneficios asociados con la libertad espiritual? ¿Qué indicadores de madurez espiritual pueden servirnos como guías en el camino? En la historia de la continua evolución humana, la búsqueda espiritual refleja el camino perenne por la sabiduría que le brinda un sentido a la vida.
Integrar la inteligencia espiritual nos ayuda a profundizar el camino y expandir nuestra visión de las posibilidades.
Journal of Humanistic Psychology, Vol. 42, Nº 2. Primavera 2002, 16-33 2003 Sage Publications


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Comentarios  

 
0 #2 Fanny 03-07-2011 09:55
De Fanny a Fanny: muchas gracias por lo que decís. Es verdad, por acá hay amor y dedicación. Abrazos.
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0 #1 Fanny Alzate 24-06-2011 22:26
GRACIOAS POR TODA SU DEDICACON Y AMOR CON EL UNIVERSO.
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